Blogia
diario reflexivo

Como una novela

    Por fin me animo a publicar algo, pues he de decir que esta lectura me ha parecido muy interesante, y para empezar me gustaría comenzar destacando la que sin duda creo que es la idea clave de estos textos, que es el placer de la lectura. Leer, según este autor, tiene que gustar, es un regalo; dice que cualquier lectura debería estar presidida por el placer de leer, considero esto como cierto, puesto que no es lo mismo leer un libro elegido por uno mismo, que has escogido por gusto, porque te atrae el título o el tema que trata, que leer un libro impuesto, porque sí, porque te lo mandan. Y esto es lo que creo precisamente, que les ocurre a los adolescentes, tanto los del texto como los de la actualidad, que perciben la lectura como una obligación. A mí en el instituto me pasaba lo mismo, también lo veía como una imposición, es decir, ya estaba establecido los libros que tenías que leer en cada curso, por ejemplo, en primero bachillerato teníamos que leer el Quijote, y luego leídos un determinado número de capítulos nos hacían un examen, al leer este texto he recordado, y me he sentido identificada en algunas ocasiones, con el adolescente descrito en el libro que cuenta el número de páginas para acabar la lectura.

Los adolescentes del texto expresaban lo que el profesor esperaba oír, hay que leer, pero lo concebían como algo sin sentido, que no lleva a ninguna parte.

Sin embargo, los adultos del texto, entienden por leer, una necesidad, que piensan que la sociedad o los medios de comunicación actuales obstaculizan, cuando el autor explica que no se debe culpar ni a la escuela, ni a la televisión, etc... de lo poco que leen o de lo poco que les gusta leer a los adolescentes.

Por otro lado, en este texto, se pone de manifiesto como hemos ido abordando a lo largo de las clases, que leer es un proceso complejo, así queda explicitado en las lecturas de Cuetos, que citando a Coltheart, explica que la lectura no es una destreza natural que se desarrolle de forma espontánea, sino que es artificial y necesita de una enseñanza sistemática. Partiendo de esta idea, se puede señalar que cada niño tiene su ritmo de aprendizaje, y así explica el autor que ocurre con la lectura, en la que los retrocesos o las repeticiones son normales, y asimismo explica, que porque un niño no entienda lo que lee y haga regresiones y otro de su misma edad devore los libros, no hay que tachar al primero de vago, de disléxico, ni se le debe presionar para que lea con mayor rapidez.

En definitiva, el autor apuesta por inculcar al niño la lectura desde pequeño, contarle historias, estimular su deseo de aprender, alimentar su entusiasmo, sin prisa, sin obsesiones y cuando esté aprendiendo a leer, valorar y seguir acompañándole en su esfuerzo.

Para terminar, creo que la concepción que tengamos acerca de lo que es leer, influirá no sólo en nuestras lecturas, sino ya como maestros o psicopedagogos, también en nuestros alumnos, si tenemos interés, los alumnos mostrarán interés, la cuestión quizá esté en plantear la lectura como un reto, haciendo realidad ese caso que describe el autor, en el que al profesor le gusta tanto su materia, que la enseña como una de las Bellas Artes, y gracias al cual todo esfuerzo se convierte en placer.

6 comentarios

Mª CARMEN -

Hello, por fín me paso por tu blogia para decite algo, ¿que creías que se iba a pasar el curso y no te iba haber escrito nada?, ¡¡puesto mira!! he dicho ahora que tengo un rato voy a leer tu reflexión de Pennac.
Y te diré que la verdad es que me ha parecido que has sido muy sincera, yo también estoy de acuerdo contigo en que en el instituto siempre nos han hecho leer por obligación y no nos han despertado el entusiasmo y gusto por la lectura como bien decía el autor de este texto. Pero bueno, yo creo que esta experiencia que hemos vivido también nos sirve para aprender y ver que lo que no han hecho con nosotras, nosotras lo hagamos con nuestros alumnos no crees?.
Bueno que no me enrolllo más, y que sigas escirbiendo. Bye

ALEJANDRO -

Hola Mª Jesús

Vaya, no sólo redactas muy bien, sino que has dado con una de las claves: generar retos.

No sólo es importante expresar el gusto y la pasión por algo, sino además generar un reto, un desafío para llevar al alguien (sea alumno o no) más allá de dónde está. Lo que implica un elemento motivacional de lo más interesante.

Me ha parecido interesante lo que cuentas del Quijote. Qué exámenes más absurdos. Desde luego que no hay mucho reto ahí, más bien una mera comprobación de lo ha leído, no lo ha leído. Nada de si lo ha disfrutado, que ha entendido, qué se ha imaginado, etc... etc... ¿Volviste a leer alguna de las novelas mandadas en el instituto? Es curiosidad personal. Porque, otra de tus ideas, qué diferencia hay cuando eliges algo que cuando percibes que te mandan algo. Por eso estamos enfatizando tanto el tema de los contextos y el significado que emerge en los mismos.

Un saludo y nos vemos en clase

Alejandro

Nerea -

Hola, cari, hoy te vuelvo a visitar
y, para que no te quejes,
te escribo sin faltar,
espero que me visites
y no seas dura al juzgar,
porque fallan los matices
pero es difícil de rimar.
Un besazo.

Laura -

Soy sólo yo... que ya sé que estáis esperando a que Alejandro os ponga un comentario, y como blogia os avisa por mail...pues eso, que no soy Alejandro.

Nerea -

Estoy completamente de acuerdo contigo, tanto en lo del placer de la lectura (véase mi blog) como en lo de dejar que cada niño siga su ritmo; porque a veces, padres y profesores tienden a exigir al niño nivel y rendimiento, sin considerar a éste para nada. En fin, un saludo, nos vemos en clase.

Laura -

Pues también me ha sorprendido tu reflexión (es que acabo de hacer una visita al blog de Carmen). Daban premios a los mejores blogs, no? Pues ya tenemos otra candidata ;)