I. DIFICULTADES DE APRENDIZAJE ¿Y QUÉ MÁS?
Que las personas somos seres complejos y cambiantes es bastante obvio, pero ocurre que esta obviedad no se tiene en cuenta en las investigaciones que se realizan. Como dice el texto, los diseños que existen para detectar dificultades están planteados a partir de estudios de grupos, así se trata de pruebas estandarizadas y homogéneas que no tienen en cuenta al individuo como tal, desde su singularidad. Estos estudios conciben a la persona como objeto, y no como sujeto, y por ello creo que estarían vinculadas con la concepción restringida de las dificultades de aprendizaje que vimos al principio de curso, ya que sirven sencillamente para confirmar o desconfirmar unas hipótesis, tiene dificultades de aprendizaje, no tiene dificultades de aprendizaje. Con una de las primeras pruebas que analizamos en clase, el WISC, pudimos comprobarlo. Los inconvenientes que encontramos a esta prueba (el sesgo cultural, no tiene en cuenta el contexto, condiciona al etiquetaje,...) se derivaban de esa visión restringida.
Por tanto, al hablar de dificultades de aprendizaje tendríamos que tener en cuenta "algo más", como dice el autor, y "ese más" significa tener en cuenta a la persona como un ser único, que aprenderá desde esa individualidad. Lo que aprenda la persona, dependerá de lo que considere relevante, de manera que cuando un alumno lee un libro o atiende a una explicación en clase, se quedará con lo que considere significativo, puede pensar que es una pérdida de tiempo lo que le está contando el profesor, desconectando y haciendo sus planes para el fin de semana, o le puede entusiasmar el tema tratado, realizando conexiones, haciendo inferencias basadas en el conocimiento,... , es decir, que lo que aprenda en gran medida se deberá a sus intereses, propósitos,... y a partir de ahí cada alumno, ante una misma explicación o ante una misma lectura planteada en clase, generará un sentido diferente y propio.
En este sentido, Pennac reflejaba que cualquier niño podía presentar dificultades en un momento concreto de su vida, y por ello habría que tener en cuenta ese contexto cambiante. Además este autor, hacía hincapié en que cada estudiante es diferente de los demás, cada alumno tiene su ritmo particular.
De la afirmación que aparece en el texto sobre que la conducta es en sí misma, una comunicación, confirmación o desconfirmación de los puntos de vista ajenos sobre nosotros mismos; habría que decir que la conducta como comunicación implica la presencia de otros, de una audiencia que confirma o desconfirma, de modo que con el aprendizaje ocurrirá lo mismo, pues se trata de una conducta de interacción. El aprendizaje se produce a través del diálogo compartido. Mediante la comunicación, el conocimiento se comparte, aprendemos con y de los otros, así nos llegan diferentes visiones del mundo y aprendemos de lo que los otros nos dicen de nosotros. En esta línea, habría que decir que serían necesarias otras investigaciones que no partan de esa visión tan restringida, y que tengan en cuenta esos puntos de vista tanto de los propios sujetos con dificultades, como de aquellos que más les conocen, familia y profesores. Por tanto, el punto de partida ya no se situaría sólo en lo observable (no hace inferencias, no forma macroideas, etc.), sino también en cuestionar esas dificultades ¿por qué le ocurre esto? Considerando las explicaciones y opiniones de padres, profesores y por supuesto del niño (sus miedos, expectativas, problemas, inseguridades,...).
A este respecto, también existe conexión entre este texto y la lectura de aprendizaje e identidad, puesto que "ese más", al que antes me he referido, que radica en concebir al niño en su singularidad, supone tener en cuenta "con lo que viene cada alumno", es decir, sus distintas identidades. De modo que, comprendiendo la existencia de esa pluralidad de identidades entenderemos que la forma en que cada estudiante aprende, piensa y responde es única.
II. APRENDIZAJE E IDENTIDAD ¿QUÉ SIGNIFICA SER UNA SEMIELFA?
Partiendo de la idea inicial de que todo aprendizaje en cierto grado, requiere asumir una nueva identidad y crear conexiones entre la identidad propia (real) y la nueva (virtual), con todos los procesos de autorreflexión que ello conlleva, hay que decir que es necesario que los alumnos con esa nueva identidad (sea matemático, historiador, científico, escritor,...) "se crean" la tarea que tienen que desempeñar, ya sea un práctica en el laboratorio, escribir una argumentación, resolver una ecuación, o lo que sea. Si los niños no realizan esas conexiones por los motivos que sea (no puede, no quiere, no tiene interés,...) o si no cuentan con el apoyo de un maestro para construir esas conexiones, en menor o mayor medida, la ausencia de esas conexiones derivará en dificultades de aprendizaje, no comprenderán la tarea porque la verán como un observador externo, sin implicación y por tanto sin motivación. Por otro lado, al ser el aprendizaje, efecto de la práctica, significa que si los niños no tienen oportunidades para practicar lo que están aprendiendo, no fijarán ese conocimiento, no lo interiorizarán y en consecuencia, lo olvidarán, suponiendo asimismo una dificultad en su aprendizaje.
Por otra parte, aunque el texto se centra en los videojuegos, pienso que el principio de identidad se puede trasladar al contexto educativo, de forma que por ejemplo, cuando el alumno se enfrente a un problema matemático, el niño se sienta, en cierta manera, un matemático. Además, en la escuela sería beneficioso favorecer el autoconocimiento que tiene lugar mediante la reflexión de los valores, expectativas, conocimientos,... para su proyección en esa nueva identidad (virtual).
En lo que respecta a las dificultades de aprendizaje, creo que trasladaría por encima de todo, el concepto de recompensa. Al igual que en el videojuego existen recompensas por las tareas conseguidas, considero que, como hemos visto en clase, a veces en las dificultades de aprendizaje subyacen problemas de atención, interés, motivación, etc. por tanto, sería importante reforzar los logros de estos chicos y sobre todo el esfuerzo, creo que esto ayudaría a que por un lado, se engancharan a la tarea y por otro lado, aumentara su motivación, se vieran más capaces. Con esto quiero decir que como indica el principio de logro, las recompensas deben estar personalizadas, no se deben establecer comparaciones, valorando el esfuerzo individual. También es preciso decir que, hay que plantear a estos alumnos tareas atractivas, si es necesario con el apoyo de las nuevas tecnologías, para que entren en juego esas tres identidades (virtual, real y proyectiva) que favorecen el autoconocimiento y la reflexión. Además, el profesor, debe brindar al alumno la posibilidad de un aprendizaje práctico, de forma que acompañe al alumno en su aprendizaje proporcionándole en todo momento retroalimentación.
Considero entonces, que esta asignatura en concreto, ha girado en torno a la práctica. El profesor nos ha proporcionado casos que suponían un reto (principio de régimen de competencia), de manera que teníamos que enfrentarnos a ellos asumiendo una nueva identidad (principio de identidad), lo que a su vez implica, reflexionar sobre mis valores, mis conocimientos, mis expectativas (principio de autoconocimiento), las conexiones que hacía con otras asignaturas (como teorías y estrategias),... Al principio esta dinámica quizá resultaba desconcertante, pues eran muchos datos unidos a mi inexperiencia (era la primera vez que veía este tipo de pruebas), pero el mero hecho de ver pruebas (es en la única asignatura de la carrera en la que he visto test) y casos reales, representaba para mi, en sí mismo, una recompensa (principio del logro). Con la práctica, los problemas que hubiera inicialmente se iban superando poco a poco (principio de práctica), aún así es cierto que a mi por lo menos me tranquilizaba pensar que al estar en un contexto de aprendizaje, lo que pudiéramos decir de ese alumno no iba a trascender, es decir, que al ser un caso que trabajábamos en clase, las consecuencias de nuestras hipótesis (y posibles errores) se veían disminuidas (principio de moratoria psicosocial). La postura del profesor ha sido, desde el primer día al último, la de colaborador, no daba respuestas, fomentaba los procesos de reflexión y favorecía la discusión partiendo del conocimiento generado entre todos (principio del aprendizaje permanente).
Al hilo de esta idea de los principios de aprendizaje, me gustaría señalar que estos principios me sugieren cierta complejidad, un claro ejemplo (no sé si será acertado o no, pero leyendo este texto ha venido a mi memoria) lo encuentro cuando aprendí a conducir. Debo decir que los dos exámenes los aprobé a la primera, pero así como en el teórico asumí esa nueva identidad, me entusiasmaba, hacía preguntas sobre los test y me implicaba de verdad, con la parte práctica no me ocurrió así. En un principio me atraía coger el coche, aparcar, adelantar,... saber lo que se siente al conducir, podía decir que me gustaban las prácticas, pero no asumí esa nueva identidad, lo viví como algo externo, de forma que el problema llegó una vez aprobado el examen, pues suponía para mi un verdadero esfuerzo coger el coche, lo vivía como una obligación, sólo conducía para que no se me olvidara, de modo que al final lo dejé y así sigo.
Cambiando de cuestión, debo destacar que estos métodos, me refiero a los comics, los juegos, los vídeos, el ordenador, y otras tantas, creo que son técnicas que motivan, y sacan de la rutina. Cuando estando en magisterio fui de prácticas a un cole, el ordenador por ejemplo, de por sí ya les gustaba a los niños, pero además se utilizaba como recompensa en sí mismo cuando los niños se portaban bien. Lo mismo ocurría con las películas o con los libros, estos niños tenían 5 años y terminaban sus tareas pronto para que la profesora les leyera un cuento.
A parte de esto, estas técnicas favorecen, como el autor de este texto dice, ese juego tripartito de identidades (virtual, real y proyectiva), y esto no ocurre sólo con los videojuegos, pues los niños se identifican con el personaje, ya sea en un libro, en una peli o en una obra de teatro, hasta el punto de, como comentaba Ángela el otro día en la clase tan original que tuvimos, creerse, por ejemplo, Batman. Por todo esto, creo que sí deberíamos tenerlo en cuenta en nuestra práctica, ya que a través de estas estrategias, el niño reflexiona (autoconocimiento), se compromete, participa más activamente al ponerse en el lugar del personaje, podrá incluso anticipar lo que va a ocurrir, y en consecuencia comprende mejor.
III. APRENDER A SER TERAPEUTA/ORIENTADOR/PSICOPEDAGOGO/PROFESOR....
Antes de nada quiero decir que de los tres textos, este ha sido el que más me ha gustado, y toca aspectos tan importantes, que cuando acabé de leerlo, no sabía cuál de todos ellos destacar.
Yo creo que este texto es un buen final para la asignatura, habla de la enseñanza y del aprendizaje, de que hay variados contextos de aprendizaje, del profesor y del alumno, de las diferencias y expectativas de unos y otros,... Y he de decir que al leerlo, me he sentido identificada en algún momento con mi percepción acerca de esta asignatura y cómo la he experimentado. Es cierto que en un inicio mis expectativas eran similares a las que propone el texto, puesto que pedía que me dieran la receta infalible, es decir, lo que debo hacer en distintas situaciones, por ejemplo, cuando un niño no comprende un problema matemático, ¿qué debo hacer?, cuando no lee correctamente, ¿qué debo hacer?,...ante los casos planteados esperaba soluciones. Además, el texto describe muy bien el proceso transcurrido en esta asignatura, al principio la situación experimentada, como tantas veces se ha dicho en clase, provocaba incertidumbre,... Pero poco a poco, particularmente he de decir que me iba sintiendo mejor.
Como ya he destacado al principio, me gustan muchas cosas de este texto, y creo que va más allá de la aplicación profesional, a lo largo de estos años de carrera (tres de magisterio y dos de psicopedagogía), he leído muchos textos, pero a algunos no les encontraré aplicación hasta que no trabaje. No ocurre así con éste, pues creo que además de aplicación profesional también tiene otra ventaja, la aplicación personal, puesto que como se propone en el texto, no sólo se aprende en el ámbito educativo.
Me gusta la idea que plantea el autor de que el aprendizaje es un proceso dinámico, continuo y cotidiano. Se tiende a pensar que sólo se aprende en el contexto educativo, pero esto no es cierto, puesto que estamos aprendiendo continuamente, el aprendizaje no tiene límites ni lugares ni momentos cerrados. Todo esto creo que queda reflejado muy bien con una metáfora muy bonita: somos arquitectos de nuestro aprendizaje. Esto quiere decir, que el proceso enseñanza-aprendizaje no es recíproco, yo puedo enseñar pero tú puedes no aprender, en numerosas ocasiones he escuchado en clase decir al profesor que el aprendizaje depende de la persona, el profesor puede explicar algo, pero si el alumno no quiere prestar atención, realizar conexiones,... no aprende. De forma que cada persona es responsable de su propio aprendizaje y como dice la autora nunca sabes lo que aprende la otra persona de lo que crees que enseñas.
Pero en los procesos de enseñanza-aprendizaje, pese a estar extendido el concepto de que el único que aprende es el alumno no es así. El que enseña debe pensar que también está aprendiendo. Los dos implicados aprenden en este proceso, aprenden y cambian, porque todo aprendizaje supone un cambio, que la persona sea capaz de "hacer algo distinto" a como lo hacía antes, piensa distinto, siente distinto,...cada uno construye algo nuevo y diferente a partir de esa influencia mutua, fruto de esa interacción profesor-alumno.
No obstante, y aunque las ideas que plantea la autora son muy interesantes, aprecio inconvenientes que se resumen en una palabra: idealismo.
Opino que hay ideas que son excesivamente utópicas. Por ejemplo, lo referente a la evaluación, se supone que ésta tiene que servir para reflexionar sobre la docencia, pero creo que esto no es así. En primer lugar, a los profesores no les gusta que se les evalúe (una de las ocasiones en las que se ve claramente es cuando la alumna de magisterio en el practicum se inserta en el aula, se aprecia cierta incomodidad: tú has venido aquí para ver cómo lo hago y... juzgarme), y en segundo lugar, si existe esa evaluación, no es concebida como punto a partir del cual mejorar, sino que siempre será percibida como un mero juicio sin ir más allá.
Otra idea que definiría como utópica, es que la autora plantea que todas las diferencias son valoradas, así como la igual valoración de las distintas voces, esto en mi opinión, no es real, siempre se escucharán más unas voces que otras y se tendrán más en cuenta unas que otras, los oídos selectivos existen.
Por último, está la idea de que el maestro debe considerar el defecto en la comprensión del alumno como un defecto de su propia enseñanza, exacto debe, porque, generalizando, no es así. Esto me resulta un tanto surrealista, ya que en la mayoría de los casos ocurre lo contrario, los maestros ni se lo plantean, sino que tienden a pensar que si el alumno no comprende es culpa de él, que no presta atención, se distrae, no se esfuerza lo suficiente,...
De todas formas no me gustaría concluir esta reflexión con una visión tan pesimista, entre otras cosas, porque lo que he planteado anteriormente son generalidades, y en otros casos, esto no es así.
Por tanto, me gustaría decir que la serie de textos propuesta ha seguido una progresión, en el primero se reflejaba la necesidad de valorar a cada persona en su individualidad, el segundo proponía que cada persona tiene distintas identidades que es preciso tener en cuenta y el último, expone que fruto de esa individualidad y pluralidad de identidades cada persona aprende de un modo diferente, aquello que uno considera relevante, a otro le puede parecer insignificante. La postura del docente en este sentido será fundamental, y deberá valorar las múltiples identidades proporcionando oportunidades a todos los alumnos.